Adiós Izarus

Es difícil decirle adiós a algo que tú mismo ayudaste a construir.

Izarus es la empresa que fundamos con mi amigo David el 12 de enero de 2013. Los dos teníamos conocimientos sobre Desarrollo Web y ganas de aprender cosas nuevas, así que nos embarcamos en esta aventura.

estrellas-izarus-2015_El nombre Izarus los escogimos mirando las estrellas… en una aplicación de Android (que no recuerdo como se llamaba). El origen del nombre y logo provienen de una estrella binaria llamada Izar la cual se compone de una gigante naranja y una enana azul y es considerada una de las estrellas dobles más bellas del cielo.

El principio fue complicado pero no nos desanimamos. Usamos nuestros contactos e imagen que cada uno tenía por separado para potenciar la marca y de a poco los clientes fueron apareciendo y logramos cierta estabilidad.

David estudiaba en Valparaíso y yo en Santiago, así que tal vez esa fue nuestra principal ventaja competitiva: podíamos tener presencia en dos ciudades muy importantes. También era nuestro principal problema, ya que al estar lejos habían problemas de comunicación.

Casi todas las actividades de Izarus se desarrollaban en Viña del Mar o Valparaíso así que aproveché los paros y tomas de mi universidad para viajar, aunque también tenía mis clientes en Santiago. Aprendí mucho sobre cómo funciona el mundo real, sobre como relacionarme con las personas y por supuesto sobre tecnologías web y administración de servidores. Pero todo tiene un precio. Viajar tanto ya me estaba dejando agotado y cada vez me sentía más solo, así empezaron los problemas.

Nadie nos enseñó a hacer una empresa, así que todos nuestros aciertos y errores nos convirtieron en lo que somos hoy. Aprendí que el problema más grande de trabajar en el mundo real es trabajar con personas. Es poco probable que una empresa fracase por motivos técnicos, pero es muy probable que si nos dejamos guiar por las emociones del momento (y no tan del momento) todo se caiga a pedazos.

Y eso pasó.

Ya está todo conversado y creemos que esta decisión es lo mejor para todos. Porque para salvar algo importante hay que sacrificar otra cosa.

No fue una decisión fácil. Lo conversé con mi psicóloga un par de veces. Según yo la empresa era como un hijo. Y no podía dejarlo botado aunque lo estuviera pasando mal. Pero ella me hizo cambiar mi analogía por esta que me gustó mucho más.

Una empresa es como una casa. Cuando la fundas con alguien más significa que cada uno de los fundadores pone de lo suyo para construir cada parte de la casa. Imagina que tú construiste una de las paredes. Independientemente de que tú ya no estés o de que la empresa crezca o que cambie de color: esa pared siempre va a estar ahí sosteniendo la casa, porque tú la construiste.

Eso me dio tranquilidad.

Esta semana fui a visitar a mis compañeros de trabajo en la oficina de Viña del Mar para contarles sobre mi renuncia a la empresa.

Me voy con muy buenos recuerdos, mucha experiencia, pero por sobre todo muy tranquilo porque pude terminar todo lo que tenía pendiente. Pese a cualquier problema que pudimos tener en el camino, en este momento tengo solo palabras de gratitud hacia David, por haber confiado en mí al invitarme a formar esta empresa.

Lo único que me queda por hacer es desearles lo mejor a todos los que hoy hacen Izarus, especialmente a David, mi compañero de aventuras.

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