El mejor secuestrador del mundo

Vivimos en un mundo donde mirar el teléfono es más importante que ponerle atención a un amigo cuando estas conversando con él en 3D.

Hace algún tiempo, sentí la necesidad de dejar de depender de mi teléfono y de las constantes notificaciones que llegaban. Al estar involucrado en tantos proyectos y equipos de trabajo era normal tener que estar siempre pendiente de todo lo que pasaba. Pero es una preocupación vacía.

¿Qué pasará si de un día a otro dejas de estar siempre pendiente de todo lo que llega al teléfono? ¿Seguirán funcionando igual las cosas sin mi? La respuesta es Si. El mundo no se detiene solo porque decidiste tomarte una pausa. De alguna manera los demás se las arreglan para cumplir con tu trabajo. No somos indispensables.

Me ha pasado varias veces que estoy con un amigo conversando agradablemente, y de la nada saca su teléfono y finge que me pone atención pero en realidad su teléfono tiene toda su atención. Y entonces pienso: "Amigo, ¿es necesario revisar ese correo en este mismo momento o ver quien te dio like en esa última foto tan falsa que subiste a Instagram?"

Y no es que yo no sea así también. Yo he estado ahí y se la sensación de felicidad que se siente tener 3284239084903284093 notificaciones. Pero siempre había que dejar de hacer algo (a veces importante) para prestarle atención al teléfono. Entonces decidí privar a mi teléfono del Internet Móvil y limitar su tiempo conectado al Wi-Fi. También me pareció buena idea dejar que se descargara la batería y no cargarlo algunos días.

Es difícil al principio. Cuando aún le queda batería, aparecen las vibraciones fantasmas. O miras el teléfono cada un minuto para ver si hay algo nuevo. Pero no hay nada. Ni siquiera una llamada, que es para lo que se inventaron los teléfonos en realidad.

La ansiedad empieza a aumentar. Es una sensación desesperante. Los primeros días sientes que algo está mal. Que falta algo importante. Con el paso de los días te vas dando cuenta de algunas cosas.

Entonces empiezas a tener mucho tiempo para pensar. Pensar en que cosas has hecho bien, que cosas has hecho mal. Qué es lo que te gusta o gustaría hacer. Qué es lo que no te gustaría volver a hacer.

Y al final, recuerdas quien eres.

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Foto: Es mía.  La saqué con la tablet. Solo por si querían saber.

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